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Un colectivero “antipandemia” regala barbijos en la Línea 11: “Soy un pan de Dios”


Un colectivero “antipandemia” regala barbijos en la Línea 11: “Soy un pan de Dios”


El trabajador del volante decidió entregar tapabocas para no tener que obligar a los pasajeros a descender del coche.


 

Por protocolo y para prevenir el contagio del coronavirus los pasajeros que suban al transporte público de pasajeros deben hacerlo por la puerta trasera, con tapaboca o barbijo casero. No todos cumplen con la medida y uno de los choferes de la Línea 11 decidió comprometerse con la causa: en vez de obligarlos a descender, actitud que prefirió no tomar, les regala un barbijo.

Esteban Alegre es chofer de la Línea 11 y accedió a dialogar con Ignacio Naurenti desde el móvil de Aire de Santa Fe. Contó que en el “bolsito” que lleva consigo siempre tiene unos diez barbijos caseros y algunos que le sobran de los que le dan en la empresa. También traslada un vaporizador y se encarga de rociar las manos con agua lavandina a los pasajeros que se valgan de caños y barandas para poder subir al coche.

“Hacemos lo imposible para poder llevar a la gente, nosotros no nos vamos a poner a decirles que se tienen que bajar. No soy de los que pelea, hablo mucho pero no me gusta discutir con nadie”, expresó.

El hombre destacó que en Santa Fe la gente es muy cuidadosa sobre todo con la distancia de un metro y medio, tanto en el colectivo como en el resto de los espacios públicos. Desde que comenzó la cuarentena hoy es la primera vez que Esteban lleva 10 personas paradas en el colectivo; cuestión que no está permitida. Esteban explicó que no puede pelear con los pasajeros porque siempre pasa por el mismo lugar.

Esposo, padre, trabajador y solidario

Esteban Alegre es chofer de colectivos desde hace 13 años. Tiene cinco hijos y es el encargado de hacer las compras en su casa. Le gusta hablar mucho, también mientras hace su trabajo, lo cual reconoce que “tal vez a algunos les debe molestar”. En diálogo con Luis Mino, entre risas el trabajador manifestó que no le robaron nunca arriba del colectivo porque con su rostro intimida… bromeó “Soy un pan de Dios”.

Esteban también es solidario y contó que en su casa siempre hay friselina porque se utiliza para hacer centros de mesa caseros destinados a ornamentar agasajos familiares. Con esa material confecciona los barbijos que regala.


Fuente: Airedesantafe.com.ar

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